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Tunez

Tunez



Datos del pais

Capital    Túnez
Superficie    163.610 km2
Población    10.215.000
Nombre del Estado    República de Tunicia
Moneda    dinar
Idiomas    árabe
Densidad hah/km2    62,4 hab./km2
Crecimiento anual (2005-2010)    1,1 %
Mortalidad infantil (2005-2010)    19,8 por 1.000
Esperanza de Vida (2005-2010)    73,9 años
Población Urbana    65,3 %
Analfabetismo    16,6 % en hombres y 34,7 % en mujeres
Escolarización tercer grado    28,6 %
Internet    94,6 por 1.000 hab.
Libros publicados (títulos)    1.260
PIB total    91.366 millones de US $
Crecimiento anual (2006)    5,3 %
PIB por hab.    8.898 US $
Indice de inflación    4,5 %
Gasto en Educación    8,1 % del PIB
Gasto en Defensa    1,4 % del PIB
Deuda externa    17.789 millones de US $
Servicio de la deuda/Export.    13,4 %
Importaciones    14.865 millones de US $
Exportaciones    11.513 millones de US $
Principales clientes    UE(74%), Francia(29,1%), Asia (11,3%)
Ejército de Tierra    27.000 personas
Ejército de Mar    4.800 personas
Ejército del Aire    3.500 personas
Organismos Internacionales    Liga Arabe, UA, BAD, UMA
(Datos procedentes de "El Estado del Mundo 2008", Ediciones Akal)

Documentacion necesaria

Pasaporte / DNI:
Pasaporte en vigor.

Visado:
Los ciudadanos españoles están exentos del requisito de visado para estancias inferiores a 90 días.
Información dirigida a ciudadanos de países de habla hispana.
 Recordamos que para entrar en Túnez, los ciudadanos españoles, no necesitan visado. Les basta con el pasaporte en estado de vigencia durante la estancia (Cobertura de las fechas de entrada y de salida a/de Túnez), sin mas requisitos. A los niños registrados en el pasaporte de uno de los padres, no se les pedirá ni pasaporte ni DNI individual.
Los ciudadanos de países de habla hispana (nos referimos particularmente a los países americanos), según nos consta, necesitan visado, exceptuando las siguientes nacionalidades: Argentina, Brasil, Chile y Honduras.
Estos datos se comunican de forma meramente informativa, y sin compromiso por nuestra parte. Por lo tanto, rogamos se pongan en contacto con las correspondientes embajadas o consulados de Tunez en sus países, o las mas cercanas al mismo, para disponer de una información fehaciente.
Tunez tiene embajadas en los países americanos siguientes: Argentina (Buenos Aires), Brasil (Brasilia), Canadá (Ottawa) y Estados Unidos (Washington). (vea listado de las Representaciones Diplomáticas de Túnez en America)
- Imprimir la solicitud de visado Pulse aquí, rellenarla y firmarla.
  Adjuntar:
- Una foto (formato DNI, a pegar en el lugar correspondiente)
- Fotocopia del pasaporte.
- Fotocopia de la tarjeta de residencia vigente o resguardo de renovación de la misma.
- Para los estudiantes, valen justificantes de inscripción en un centro de estudios en España.
Entregar o Enviar expediente con los documentos mencionados en/a : Embajada de Túnez - Asuntos Consulares.
Av. Alfonso XIII, 64 - 68. 28006 MADRID
Se aconseja facilitar un contacto telefónico, a los servicios consulares.
Los originales de la documentación solicitada, se le pedirán a la hora de la concesión definitiva del visado. (El original del pasaporte, además, para estampar los sellos necesarios).
Para la tramitación de los visados, se necesitan entre 2 y 3 semanas.
Precio: 7 Euros para una estancia máxima de 7 Días. - De 8 Días a un máximo de 3 meses: 23,00 Euros, pagaderos a la hora de recogida del visado.


VACUNAS:

Obligatorias:
Ninguna.

Recomendadas:
Ninguna.

Video de Tunez

El clima
 
La primavera es agradable en todo Túnez, con algunas lluvias en el norte. El Sahara es menos canicular pero las noches son frescas. En verano, el viento marino atenúa el calor en las costas. En las tierras y en el sur de Túnez, las temperaturas son muy elevadas. El otoño es agradable pero las primeras lluvias aparecen en noviembre.
Cuándo salir de viaje: abril a junio y septiembre-octubre


Promedio de temperatura y lluvia de ciudades de Tunez.


Tunez

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El clima al dia


Moneda: Dinar Tunesino

Cambio de divisas:
Dinar Tunesino/ Euro


Seguridad


- Las condiciones de seguridad son buenas en general.

- Túnez es, dentro del complejo contexto magrebí, un país que se caracteriza por su estabilidad política. No existen grandes convulsiones sociales que comprometan la seguridad del turista. No se han detectado ni agresiones ni actitudes hostiles hacia el visitante foráneo.

- No obstante, la complicada situación internacional surgida a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el atentado contra la sinagoga de la isla tunecina de Djerba el 11 de abril de 2002, la tensión en Oriente Próximo, los recientes atentados en otros países del Magreb, así como el conflicto bélico en Irak, hacen aconsejable mantener una actitud de prudencia y vigilancia, incluso en un país tan estable y seguro como Túnez. En diciembre y enero se llevaron a cabo actuaciones policiales contra grupos terroristas dentro del país. El 19 de septiembre Al Qaeda hizo público un vídeo en que amenazó a los españoles y franceses, así como sus intereses, en todo el Magreb.Se recomienda actuar con prudencia y colaborar con todas las inspecciones y controles policiales, especialmente si se viaja por carretera con vehículos propios o alquilados.

- Los robos y atracos a turistas no son frecuentes, pero se dan algunos casos,  lo que lleva a recomendar que el turista mantenga una actitud vigilante respecto a sus pertenencias. Tanto la Policía como la Guardia Nacional prestan asistencia, que suele ser eficaz, al extranjero que lo requiera.

- Debido a las particularidades climáticas, el Sahara tunecino es una zona de riesgo. Se desaconseja adentrarse en el desierto en los meses estivales y hacerlo sin los pertrechos y medios técnicos necesarios. Es recomendable contactar con la Guardia Nacional en cada puesto de la región y se recuerda la obligatoriedad de disponer de las autorizaciones y permisos pertinentes para viajar a las zonas restringidas del desierto.

Salud

No existen zonas de riesgo sanitario. Túnez dispone de una buena red de centros asistenciales para casos de emergencia hospitalaria aunque, lógicamente, en zonas apartadas del territorio la disponibilidad de medios se reduce. El personal médico suele ser bueno y cualificado. No suele haber problemas en cuanto a los suministros farmacéuticos y, de hecho, hay abundancia de farmacias en todo el país.

Informacion al dia del Ministerio de Sanidad y Consumo


Informacion actualizada sobre Tunez (MAEC.es)

Informacion general


LO MEJOR
  • Túnez ofrece una increíble variedad de paisajes y la posibilidad de combinar distintos tipos de estancia.
  • La riqueza de la artesanía.
  • La acogida de los tunecinos en los pueblos.
LO PEOR
  • La tenacidad de los vendedores ambulantes que no liberan nunca a su "presa" puede convertirse en un motivo serio de enfado.
  • El calor seco en pleno verano se hace rápidamente insoportable, sobre todo en el centro del país.

La belleza de las playas de Túnez, sus tesoros arqueológicos y sus riquezas culturales atraen anualmente, aproximadamente, a 5 millones de turistas de varias regiones del mundo entero.
Túnez cuenta con más de 620 hoteles que totalizan unas 180.000 camas.
Siete aeropuertos internacionales y ocho puertos abren Túnez a Estados Unidos, a Europa y al resto del mundo.
Túnez, la capital, está a 90 minutos de Barcelona, dos horas de Madrid, París y Londres y a 45 minutos de Roma. Vuelos diarios, unen Túnez con, prácticamente, todas las capitales europeas, africanas y de Oriente Medio.
Lugar de ensueño para dorarse al sol, practicar el submarinismo, la vela, o dedicarse a la pesca a lo largo de sus 1300 kilómetros playas de arena blanca, Túnez cuenta con varias estaciones balnearias, mundialmente conocidas como Tabarka, Hammamet, Sousse y Djerba o el pueblo de Sidi Bou Said, que ofrece una vista excepcional con sus cúpulas nacaradas, sus paredes blancas, sus puertas y sus ventanas de un azul brillante, dominando una espléndida bahía.
Hay en Túnez impresionantes sitios púnicos y romanos que se pueden admirar en Cartago y en otros lugares históricos del país.
Entre dichos emplazamientos, cabe mencionar las termas de Antonino en Cartago, el templo romano de Dugga, la necrópolis púnica de Útic, el templo romano de Sbeitla, las villas romanas de Bulla Regia y el Coliseo de El Jem.
El arte arquitectónico árabe musulmán llama la atención de los visitantes. Entre los monumentos de arte islámico, se puede visitar la Gran Mezquita de Kairuán, la Gran Mezquita Ezzeituna así como la Medina o ciudad antigua de Túnez.
El gran sur tunecino ofrece maravillosos paisajes saharianos y oasis, lugares predilectos de los cineastas por sus rodajes.
La "Ghriba", en la isla de Djerba, es uno de los más viejos templos judios del mundo.

Un destino con opciones múltiples para disfrutar de una estancia inolvidable:
  • T    urismo cultural: por la riqueza de su patrimonio milenario y prestigioso y la peculiaridad de su pasado.
  • U    n lugar de ensueño con maravillosas playas, donde los hoteles construidos en armonía con el medio ambiente, ofrecen todo tipo de actividades náuticas, y están preparados para recibir familias, ya que disponen de espacios donde el niño es protagonista.
  • N     umerosos centros de Talasoterapia hacen que sea uno de los países mejor dotados en esta especialidad.
  • E    l buceo y submarinismo, son actividades en pleno desarrollo, para descubrir la riqueza de sus fondos marinos.
  • Z    onas deportivas en todos los hoteles para la practica del tenis, gimnasia etc., y varios campos de Golf en activo, para satisfacer los gustos de los golfistas más exigentes
 T U N E Z en el sur, es también desierto con infinitas dunas de arena, unos oasis de cientos de miles de palmeras, y un murmullo de agua que surge de mil y un manantiales. Un impresionante decorado de monta?as ocre amarillo, equipado con una infraestructura hotelera de alta calidad, para acoger a los visitantes ávidos de exotismo.

LAS CIUDADES

Indice de ciudades de Tunez de una pagina con exelentes contenidos y fotos del pais.

Gracias a sus largas costas, sus altitudes débiles y su posición mediterránea, Tunez goza de un clima más que agradable. El sol está granatizado todo el año. Sus playas atraen cada año un número creciente de visitantes. La perla de la costa permanece sin ninguna duda en Sidi Bou Saïd. Posada en un acantilado que domina Cartago y el golfo de Túnez, esta pequeño pueblo lejano ofrece una vista increíble sobre el Mediterráneo. En Monastir, Hammamet o en la isla de Djerba, tampoco carecen de elementos de seducción: extensas y vastas playas de arena dorada y hoteles de lujo.

TÚNEZ
Túnez merece algo más que unas horas de visita tras bajar del avión. Hay que perderse por la medina. La gran mezquita Zituna (construida en el siglo IX a partir de las columnas de la antigua Cartago de época romana); el zoco el-Attarine; el mercado de perfumes; el mausoleo de Tourbet el-Bey que conserva los restos de numerosos de numerosos beys, princesas y ministros; el museo de Dar Ben Abdallah (artes y tradiciones populares)... todo ello son visitas indispensables de la capital tunecina. Pero será perdiéndose en este laberinto de callejuelas donde descubriremos la verdadera Túnez y a sus habitantes.La capital, Túnez, que recibe el mismo nombre que el país, es una villa donde se conjuga armoniosamente el pasado con el presente y lo moderno con lo antiguo. Se encuentra situada al fondo del golfo del mismo nombre, Lago de Túnez, y cuenta con una población de más de un millón de habitantes. Es la capital diplomática, política, cultural, comercial y administrativa del país. Fundada hace más de 2.000 años a.C. por navegantes cretenses, fue destruida, al igual que Cartago, en el 146 a.C., sin embargo el comercio romano y bizantino la hizo florecer de nuevo y en 1160 alcanzó la capitalidad del país bajo el gobierno del almohade Abdel Mumen Ibn Ali.

Como en la mayoría de las principales poblaciones, los lugares de interés se concentran en La Medina, palabra con la que se define a una ciudad árabe. Sin embargo, la ciudad moderna de Túnez, que tiene su eje en la Avenida Bourguiba, es un buen lugar para iniciar el recorrido y descubrir con una mirada retrospectiva, del presente hacia el pasado, la ciudad. En la avenida, arbolada de ficus, se concentran los principales edificios y la mayoría de las butiques, restaurantes, cafeterías, comercios, embajadas, bancos y hoteles. El estilo arquitectónico recuerda a la Francia del siglo pasado y en esta zona destacan la Catedral Católica de Saint Vicent de Paul del año 1882 de estilo neobizanto y la Torre de África, desde donde se obtienen excelentes panorámicas de la ciudad.
Es la zona más antigua e interesante de la ciudad y data de la época de los hafsíes del siglo VIII. En 1950 fue necesario derribar parte de la muralla ya que el crecimiento de la moderna Túnez así lo impuso. A pesar de ello continua siendo uno de los lugares más atractivos de la ciudad.
Paseando por la Avenida 7 de Noviembre y después de la Plaza de la Victoria, se llega a la Puerta de Francia, una de las antiguas puertas de la muralla de La Medina. Al cruzarla se accede a la ciudad árabe, se deja el presente y se abren las intrincadas y estrechas calles para descubrir toda la riqueza de La Medina de Túnez, una de las mejor conservadas del país.
Avanzando por la calle de Jama ez Zitun se llega a la Biblioteca Nacional, ubicada en un antiguo acuartelamiento turco de 1813 y construida por Bey Hammuda. Más adelante aparece con todo su esplendor la Gran Mezquita (Ziyuona), conocida también como la Mezquita de la Aceituna. Construida en el año 732 por los omeyas, casi con el nacimiento de la ciudad, fue reconstruida enteramente por los alghlabíes en el 864.
Consta de 15 impresionantes naves, 184 columnas procedentes, en su mayoría, de las ruinas arqueológicas de Cartago ofreciendo un curioso contraste, una espléndida cúpula que precede al mihrab, el lugar que indica en que dirección se encuentra la Meca y hacia el que tienen que reclinarse durante la oración y un minarete de 44 metros de altura levantando por Negro en 1894. En su decoración se conjugan los diseños árabes y las columnas y capiteles corintios lo que produce ambiente de recogimiento. La Sala de Oración está cerrada a los visitantes, sin embargo la Galería Elevada sí permite visitas en horario de 08.00 a 11.00 h. excepto los viernes.
Muy cerca, se localiza la Mezquita de Sidi Yussef de influencia otomana y dominada por un minarete octogonal, decorado con azulejos de color verde resaltan sobre una galería con columnas de colores. Fue construida por el Yussef Bey en el año de 1614 y en su interior se encuentra el mausoleo del fundador comunicado con el minarete por la galería anteriormente mencionada. Junto a esta mezquita se encuentra la Medersa Hanafita construida en 1622.
Flanqueando el Hospital Azziza Othmana, se encuentra el Palacio de Dar el Bey, un antiguo palacio del siglo XVIII que acoge la residencia del Primer Ministro tunecino y el Ministerio de Asuntos Exteriores y fue construido por el Bey Hammuda. Por la calle, en parte abovedada, del Castillo se llega al Bulevar Bab Menara y cruzando éste se encuentra la Mezquita de Kasba, edificada en el siglo XIII por Abu Zakariya con un minarete de influencia marroquí y relieves geométricos. Mezquita de la Corte Tunecina con el paso del tiempo ha sabido mantener algunas de sus tradiciones como la, realmente curiosa, de anunciar la oración cinco veces al día ondeando una bandera blanca.
Siguiendo con las Mezquitas y después de una visita al Museo de Sidi Bou Krissan, en el que se pueden contemplar estelas y lápidas funerarias de finales del siglo IX ubicadas en un jardín entre las que destaca la tumba de los soberanos khorassaníes, se accede a la Mezquita Ksar del año 1106. Sus líneas sencillas destacan en la fachada con arcadas que fueron trazadas por el maestro Ahmed Ben Khorassen aunque su destacado minarete, con motivos geométricos en mármol y esmaltes, de inspiración hispano morisca fue levantando en el año 1650. En el patio y en la Sala de Oración se pueden contemplar capiteles y fustes en columnas bizantinas y romanas.

Muy próxima se halla Dar Hussein, antigua casa de mediados del siglo XII restaurada posteriormente en el XIX donde se encuentra el Instituto Nacional de Arqueología y Artes. Aunque no es posible visitarlo, a veces, el conserje permite que se pueda contemplar el primer patio del edificio.
Avanzando hacia el sur aparece el mausoleo más grande de Túnez, el Tourbet El Bey, del siglo XVIII, fue construido para acoger a los Príncipes Huseinitas y sus familias por Ali Bey. Su fachada está decorada con pilastras aunque el elemento arquitectónico más destacado son las cúpulas de inspiración italiana. Al norte, el Palacio Dar Ben Abdallah uno de los más ostentosos de la ciudad de estilo italiano, del siglo XVIII, que alberga al Museo de Artes y Tradiciones Populares, donde se pueden apreciar diversas manifestaciones de la cultura tradicional del siglo pasado. Destacan los personajes de la vida familiar del siglo XIX a tamaño natural, nacimientos, trajes tradicionales de circuncisión y de boda, entre otros. Horario: De 09.30 a 16.30 h. Cerrado los domingos.
Subiendo por la Calle de los Tintoreros aparece el Dar Othman, palacio de finales del siglo XVI y principios del XVII, con una espléndida fachada flanqueada por dos columnas de mármol superpuestas. También destaca la decoración geométrica en tonos blancos y negros resultando extremadamente atractiva. En tiempos pasados fue casa privada y almacén militar por lo que se denomina popularmente como Dar el Aoula.
Como último sitio de interés de la zona sur y centro de la Medina, nos detendremos en la Mezquita de los Tintoreros, construida en 1726, que destaca por la decoración del interior de su minarete octogonal. En su interior se sigue el rito hanefita. Como curiosidad comentar que los azulejos de la Sala de Oración fueron traídos especialmente desde Turquía y en los siglos XVIII y XIX fueron añadidas al conjunto arquitectónico una Medersa y un Kutlab.
Volviendo a la Gran Mezquita y a unos metros de ella, se encuentra la Mezquita y el Mausoleo de Hammuda Pachá, de 1655. Su esbelto minarete octogonal y su decoración con influencia italiana, acoge en el patio central los restos de este santo muy venerado. Resultan llamativos las tejas verdes barnizadas de su techado y su puerta de mármol policromado. En la zona norte de la Medina se encuentra la Mezquita Sidi Mahrez, del año 1692, que se diferencia de las demás por su fuerte influencia turca. Construida, en parte, por Bey Mohammad, la Sala de Oración cuenta con una cúpula hemisférica al estilo de las mezquitas de Estambul cuyos muros están adornados por estuco y cerámica. El mismo nombre de la Mezquita lo ostenta también la Zaouia, tumba de un santo patrón de la ciudad del siglo X bellamente decorada con estucos azules.
En esta zona se encuentran importantes medersas, las tradicionales escuelas coránicas como la Medersa Achuria, con un excelente pórtico, la Medersa Bachiya, construida en 1756 por Alí Pachá que comunica con la Medersa Shmaniya con columnas moriscas conformando un porche de gran belleza construida en honor de Suleimán y comunicada también con la Medersa Nalha, conocida popularmente como la "de la palmera".
Los Zocos
En el recorrido por las mezquitas hemos obviado, a propósito, los zocos, los populares mercados tunecinos, para dedicarle un apartado especial. Caminando por las calles de La Medina, se irán descubriendo multitud de zocos. Se diferencian porque cada uno de ellos pertenece a un ramo de artesanos y paseando por las distintas callejuelas los olores de los materiales irán descubriéndonos a que variedad de artesanía nos estamos acercando. Lo mejor es dejarse llevar, se indican algunos de ellos, quizá los más visitados y populares, pero todos merecen la pena:
El Zoco de los Perfumes, conocido como el Attarine, construido en el siglo XIII por Abu Zakariya. Destacan los puestos decorados con tonos verdes y dorados en los que se pueden admirar, y en este caso respirar, los sacos repletos de especias que desprenden suaves fragancias como las de la henna tanto en polvo como en rama, los perfumes, velas con olor, champúes como el tfal, típicamente árabe, inciensos de distintos aromas, khol en frasquitos que son una auténtica obra de arte y esencias de jazmín o de azahar, entre otras muchas, que se extienden por todo el mercado otorgándole un carácter único. Sin duda es uno de los zocos más atractivos, tanto por su colorido como por sus aromas.
El Zoco de las Chechias, del año 1675, concentra todas las chechías, "sheshía", es decir, los peculiares gorritos de color rojo de lana con una borla negra, de origen morisco y muy común entre los tunecinos. Es una de las artesanías más antiguas del país que conlleva una complicada elaboración compuesta por el teñido, cardado y prensado de la lana, uno de estos curiosos gorritos puede llevar un mes de trabajo.
El Zoco el Trouk, Mercado de los Turcos, fue construido en el siglo XVII y ofrece diversa y variada artesanía de todo el país. Merece la pena descansar tomando un té en el Café de los Hombres Santos.



Si se desean tejidos, hay que acercarse al Zoco el Koumach, que data del siglo XV, donde se puede adquirir toda clase de vestimenta de distintas etnias como los mellias, trajes de las mujeres beréberes o yebbas, masculinas.
Para piel y talabartería el Zoco es Sekkajine especializado en el trabajo manual del cuero. Espectacular por el colorido resulta el Zoco de los Tintoreros en donde se realizan a mano los teñidos de los tejidos que cuelgan en todos los puestos. En el Zoco el Lefta se encontrarán colchas de colores, mantas, tapices y alfombras. Aquí puede disfrutar de una buena taza de té en las terrazas de alguno de sus bazares que ofrecen una maravillosa panorámica de la Medina. El Zoco de Nahas o del cobre, en el que aún se utilizan las técnicas más tradicionales en el cincelado de este material consiguiendo acabados absolutamente perfectos en las distintas piezas realizadas como teteras, pipas de agua, juegos de café, etc.
La visita por los zocos se cierra con el Zoco de Blaghija, donde podrá comprar un buen par de zapatos y las no menos excelentes babuchas árabes, el Zoco el Kebabjia, donde se encuentran los artesanos dedicados a la pasamanería y la seda, el Zoco Essagha, el zoco de los orfebres que trabajan el oro y la plata y el Zoco Berka, antiguo mercado de esclavos, en el que actualmente se pueden adquirir maravillosas joyas y piedras preciosas en un recinto cubierto con columnas rojas y verdes, toda una experiencia.
Alrededores de La Medina
Destaca la Mezquita de Yussef Shaib et Taba del siglo XIX, réplica de la de Yussef Dey, pero diferente por su decoración de estilo italiano realizada con materiales importados de Italia y por su minarete sin concluir. También merece una visita el Mausoleo de Sidi Kassem del siglo XV con un tejado verde, alberga un excelente museo de cerámica cuyo horario es de 09.30 a 16.30 horas y cerrado los lunes. Es preciso realizar una parada en el Zoco el Assar ya que en su plaza de ambiente provinciano rodeada de cafés está dotada, sin duda, cierto encanto.
Ya más alejado se encuentra Kubba, un pabellón del siglo XVII coronado con una cúpula decorada con azulejos y estuco. Vale también la pena realizar una visita al Zoológico de Túnez, donde se pueden apreciar ejemplares propios de la región. Son también de interés la Tumba de la Princesa Aziza Otomana, privada, de estructura sencilla, que guarda los restos de Fátima una princesa muy popular por ser cariñosa y caritativa, la Zauia de Sidi Abdelkader, construida entre 1846 y 1850, con la tumba de un personaje muy estimado por los habitantes de la ciudad, el Teatro Municipal de Túnez, la estatua de Ibn Khaldoun, la Catedral Católica de Sant Vicent de Paul construida en 1882 en estilo neobizantino y la Iglesia de la Santa Cruz.
La Goulette es el puerto de la ciudad donde pueden verse algunos restos de la presencia española y turca y uno de los lugares más apreciados por los habitantes de la ciudad que en verano escapan del calor hacia este refrescante balneario. Merece también una visita el Museo. En el Parque Belvedere se podrá realizar un paseo entre olivos, ficus, mimosas, palmeras, eucaliptos y diversas plantas, disfrutando de una panorámica de la ciudad.
El Museo Nacional del Bardo
Este museo se encuentra a 6 kilómetros del centro de Túnez. Alojado en un palacio del siglo XIX con hermosos jardines ofrece numerosas salas que exhiben impresionantes obras. Es, sin duda, uno de los museos que mayor colección de mosaicos recoge. Recorrer sus salas es realizar un viaje por la historia de Túnez. Destacan la sala dedicada a la época púnica, donde se exhiben joyas, féretros, instrumentos de guerra, etc. y la sala dedicada al período paleocristiano. En cuanto a los período romano y bizantino las salas acogen esculturas, pavimentos, estatuas, bronces y excelentes mosaicos de la época realizados en suelo africano y que superan en belleza y colorido a los propios romanos como el "Triunfo de Neptuno" o "el Mosaico del Señor Julius" o "El mar abundante de peces", entre otros. En cuanto al período árabe musulmán, el universo de piezas puede ser incalculable: terracotas, vidrios, azulejos de decoración geométrica y vegetal, bronces, cerámicas, utensilios, etc. También es importante el período griego con bronces y estatuas recogidas en un naufragio y que datan del siglo I a.C. No se puede abandonar Túnez sin haber realizado una visita al Museo más importante del Magreb y el mejor del mundo por su colección de mosaicos romanos, el horario es de 09.30 a 16.30 horas y los lunes cerrado.
Otros Museos de Interés
* Museo de Arte Moderno. Situado en la zona este del Parque Belvedere, con exposiciones temporales de arte contemporáneo muy interesantes. Horario: De 09:30 a 16:30 h. ó de 09:00 a 12:00 h. entre el 1 de julio y el 15 de septiembre. Durante el Ramadán de 09.30 a 15.00 h. Cerrado los lunes.
* Museo de la Moneda, en donde se puede seguir la evolución de la moneda tunecina desde la época cartaginesa hasta nuestros días. Horario: de 10.00 a 12.00 h y de 15.00 a 18.00 h, excepto festivos.
* Museo Postal, con una curiosa colección que hará las delicias de los amantes de la filatelia con sellos tanto nacionales como extranjeros aunque todos con un único tema, Túnez. También cuenta con una sala en la que se pueden contemplar aparatos telegráficos y telefónicos. Horario: de 08.30 a 13.00 h y de 15.00 a 17.45 h.( fuente: http://tunez2.blogspot.com/)

TOZEUR
Tozeur, situada a las puertas del desierto del Sáhara, está construida en el centro de un inmenso palmeral
(400.000 árboles en más de 1.000 hectáreas) que está irrigado por doscientas fuentes naturales. En el barrio antiguo de Uled El Hadef, el visitante se paseará por callejuelas de ladrillos de color ocre hasta la madrasa Sidi Abdallah bu Jemra. Desde el mirador, la vista sobre el palmeral es soberbia. ¡No hay que perderse la puesta de sol!
Tozeur posee una completa infraestructura para el turismo, hay numerosos hoteles, algunos espectaculares en tamaño y equipamiento, buenos y variados restaurantes, interesantes museos e infinitas posibilidades de compras y para la práctica inevitable del regateo. La ciudad queda definida por el aspecto homogéneo de todos los edificios, de un ladrillo ocre que se fabrica en esta región, y las más de 200.000 palmeras que la convierten, de hecho, en un perfecto oasis. El mérito de este milagro se debe en buena medida al matemático Ibn Chabbat, que ideó en el siglo XII el sistema de irrigación por acequias que aún hoy es la vida de estas gentes. En otoño los recolectores se afanan haciendo piruetas en las palmeras para recoger los preciados dátiles, sobre todo la variedad deglat ennour, dátiles translúcidos, dulces y jugosos, considerada la más sabrosa del mundo. Los dátiles siguen constituyendo hoy una parte importante de la alimentación de los tunecinos y tiene un alto valor simbólico para todos los musulmanes: tres dátiles y un sorbo de agua marca el final del ayuno de Ramadán.
El palmeral de Tozeur cuenta con un curioso zoo y un jardín botánico que parece extraído de un cuento de Las mil y una noches: El Jardín del Paraíso, donde se comprueba cómo le planta cara la vegetación del oasis al desierto, cómo a los pies de las palmeras crecen granadas, higueras, parras y varios tipos de legumbres.
La zona más animada de la ciudad es la avenida Habib Bourguiba, donde se encuentra la mezquita el-Ferdous, a la que no se permite la entrada a los no musulmanes, y el mercado central, un buen lugar para comprar a precios locales dulces, piezas de artesanía o el tradicional turbante, que vendrá bien antes de adentrarse en el achicharrante desierto. Hay que pedir al vendedor que muestre cómo enrollárselo en la cabeza, aunque, como el rebozo mexicano o el tropical pareo, hay mil formas de hacerlo. Alguno tal vez se anime a ponerse el mucho más tradicional y elegante shashia, el típico gorro de lana rojo que se utiliza en Túnez desde el siglo XIII.
El barrio de Ouled el Hadef, que data del siglo XIV, merece un paseo tranquilo, sus calles pasan bajo espesas bóvedas y desembocan en animadas plazoletas, las fachadas de las casas, de las zauía y de las mezquitas están adornadas con ladrillos que forman dibujos geométricos, versos coránicos y motivos florales. Siguiendo por la avenida Abdulkhacem Chebbi, se llega al complejo Dar Cheraït. En él se ubica un lujoso hotel, una galería de arte y un museo etnográfico, construido siguiendo el modelo del palacio de un ciudadano notable, con escenas cotidianas en la vida tunecina, como los preparativos de una boda o el interior de un hammam. Otra de las grandes atracciones del complejo es la exposición permanente Dar Zaman, 3.000 años de historia tunecina, un curioso túnel del tiempo por la historia del país en escenarios verdaderamente sorprendentes. Aunque si se hace caso a la historia, el título se queda corto, ya que en estos oasis hubo vida ya en el 8.000 antes de Cristo. Una voz en off, disponible en castellano, guía por las distintas escenas del recorrido.
Más reciente es el Parque Chak Wak, creado igualmente por el antiguo alcalde de Tozeur, en el que se recrea una interpretación liberal de la historia y la religión, y en el que no faltan el arca de Noé, el paso del mar Rojo por Moisés o las hazañas de uno de los tunecinos más ilustres: Aníbal. No muy lejos está Planet Oasis, un gran centro cultural en el que se realizan representaciones musicales con tecnología de última generación que suele definirse como “la tienda bereber más grande del mundo”.www.mundo arabe.com

KAIRUÁN

Kairuán se sitúa en el centro del país; ha guardado todo su peso como ciudad tradicional, y además alberga la mezquita tunecina más antigua. Esta mezquita, fundada a finales del siglo VII, es especialmente famosa por su sala de oración ornamentada con decenas de columnas de mármol. No te sorprendas si el material difiere de una columna a otra: proceden de antiguos emplazamientos romanos. Pasea también por el zoco. Si tomas la calle Sidi Abid Ghariani, harás un recorrido libre de cableado eléctrico y de otro tipo. La medina se manifiesta como en el pasado, a lo largo de pasajes abovedados que albergan porches, patios y siluetas misteriosas de mujeres con velo. Otra curiosidad: el pozo Baruta. Se integra en un edificio del siglo XVII y se cuenta que está vinculado mediante ríos subterráneos al pozo sagrado de La Meca. Un camello con los flancos decorados con pañuelos multicolores se encarga de empujar el agua accionando una noria.
Matmata
Matmata capital de los Berberes en Túnez y conocida en la actualidad como punto turístico por sus casas trogloditas y  por el rodaje de varias escenas de la guerra de las galaxias que recreaba el planeta de Tatooine.Aquí se grabaron las famosas escenas de bar de la Guerra de las Galaxias con toda una pléyade de extras venidos de otras galaxias. El paisaje, entre lunar y cañón de Arizona, también ha dado lugar a otras míticas películas como En Busca del Arca Perdida.

Por una vez, merece la pena acogerse a un pack turístico y visitar el lugar desde alguna ciudad céntrica como Gabés, por ejemplo. El pueblo de Matmata fue medio abandonado hace unos años por sus habitantes que ahora viven a unos 15 km al norte de la antigua población. En Matmata ya sólo quedan hoteles, la mayoría de super estrellas, algunas casas trogoloditas excavadas bajo la piedra y unos cuantos locales en busca del turista perdido. Dicen que Matmata antes de Star Wars era casi imposible de encontrar, ya que las casas se encontraban todas bajo tierra y quizás alguna antena de televisión salida de la profundidades de la tierra rompía con el árido paisaje. Hoy ya nada es igual y los nativos han dejado de dedicarse a los oficios tradicionales para ir en la caza y captura de los turistas.
Las conexiones de transporte son malas teniendo que llegar a Gabés para cualquier tipo de enlace y en un día en Matmata todo está ya visto para sentencia si, claro está, no se es un fanático empedernido de los Jedis y los Siths. Por esta razón es aconsejable acogerse a un pack turístico y visitar de una tirada Matmata y sus alrededores (Tamezret y El Haddej)



LAS COSTAS


En Túnez, la capital del país, la visita a la medina es obligada. Esta ciudad dentro de la ciudad es como un viaje en el tiempo. Corazón histórico de Túnez, cercado por murallas, acoge moradas, palacios, MÉDERSAS, mezquitas, plazas y jardines. Ciudad de poetas, Tozeur destaca por su arquitectura de ladrillos. No debemos olvidarnos de Kairouan, cuarta ciudad santa del Islam después de La Meca, Medina y Jerusalén.

SIDI BU SAID
Sidi Bu Said, plantada a los pies del yebel Manar (montaña del Faro) frente al Mare Nostrum es la población más visitada del país. Se encuentra a 17 km al norte de Túnez. Sus callejuelas inmaculadas, el azul límpido de sus puertas y ventanas, sus misteriosas celosías, sus techos redondeados y su dulce atmósfera mediterránea hacen de ella un lugar atemporal... que es preferible conocer fuera de temporada o de mañana temprano. Por supuesto, resulta imprescindible una parada en el famoso Café des Nattes. Este encantador café se sitúa en la parte alta de la calle prrincipal de la población, y por él han pasado muchos escritores y artistas (gide, Montherlant, Klee...) que después le rindieron homenaje en sus obras. Otro café con impresionantes vistas al Mediterráneo: el Chebaane (ver foto), que posee terrazas muy agradables a niveles distintos. Resulta ideal para beber un té con hierbabuena durante la puesta de sol.
HAMAMET
Hamamet es muy apreciada por los turistas. Sus rincones han perdido un poco de su autenticidad, pero la ciudad aún muestra sus encantos al visitante que deambula por la medina o a lo largo de las murallas. Las playas, invadidas por la multitud durante todo el verano, son agradables, bastante limpias y resguardadas del viento. No dejes de visitar la kasba, situada en la entrada de la ciudad vieja. Escala a la cima de las murallas para disfrutar de la vista sobre el puerto. Tómate un descanso en uno de los cafés de la medina para beber un té con hierbabuena o fumar un narguile.
MONASTIR
Monastir ofrece quilómetros de extensas playas blancas y un complejo turístico muy bien equipado. Fundada en 796, Ribat es una ciudadela fortificada, cercada por distintos niveles de murallas. Si accedemos al nador, la torre vigía de los monjes, disfrutaremos de una vista soberbia sobre el Mediterráneo. Ve a ver también la mezquita Burguiba que da a un hermoso patio de mármol. Para finalizar, pasea al borde del mar a lo largo de la ruta de la falla.
LAS ISLAS DE KERKENNA
Las islas de Kerkenna (Gharbi y Chergui) se encuentran a la altura de Sfax. Están habitadas por una comunidad de pescadores que, fuera de la temporada turística, te invitarán a hacerte a la mar cuando suba la marea. No te olvides tampoco de ir al Borj el Hissar (un fortín en ruinas) en Chergui: desde allí tendrás las vistas más extensas. Para darte un baño, ve a la playa de Sidi Frej: Se trata de una de las más hermosas de la isla.
LA ISLA DE YERBA
La isla de Yerba se ha convertido en un destino turístico internacional pero, a pesar de la presencia de sus hoteles de hormigón, ha conservado todo su encanto: el de sus callejuelas desiertas a la hora de la siesta, su playa poco concurrida y el de su hermoso puerto a la llegada de los pequeños barcos pesqueros. No dudes en pasear por las callejuelas de Humt-Suk para hacer compras y admirar los detalles de la arquitectura de las arcadas. Ve también a la sinagoga de la Ghriba,a 11 km al sur de Humt-Suk. Su interior, ricamente decorado con madera, mosaicos y vidrieras merece sin duda una visita.
TABARKA
Tabarka, situada en la costa septentrional, es famosa no sólo por sus hermosas playas arenosas hasta ahora desiertas, sino también por sus festivales. En total son cuatro, y la música es el arte que se venera desde junio a inicios de septiembre. El festival de música rai abre la sesión, seguido por el festival de jazz (el más conocido); a continuación el de músicas del mundo. Para cerrar la temporada, el festival de música. Tabarka, una ciudad muy animada en verano, ofrece mucho encanto en primavera y en otoño. Equitación, paseos al borde del mar y golf forman parte de su oferta turísitica para satisfacer a una clientela variada.
BIZERTA
Bizerta es una ciudad poco conocida de la costa norte que bien merece una visita. En su encantador puerto rodeado de casa de color ocre se balancean dulcemente barcas de casco rojo, azul y amarillo. A lo largo de la playa que recorre la ciudad encontraremos aquí y allá hoteles en los que podremos alojarnos con calma absoluta. Para finalizar, una visita a sus alrededores: descubrimos también el cabo Blanc que constituye la punta más septentrional del continente africano. Este promontorio está formado por colinas blanquecinas que se hunden en el mar y es el lugar preferido de los bizertinos durante el fin de semana. Como programa, proponemos: tomar el sol, bañarse y una barbacoa. ¡Uno de los planes más tentadores!LOS

PAISAJES


Túnez no se limita sólo a sus playas y sus oasis. Aunque parece que es sólo esto lo que marca la memoria colectiva. Una visión demasiado temprana e injusta con respecto a este bello país que invita a descubrir otros panoramas. Túnez está poco marcada por su relieve, pero no se puede decir que las montañas esten ausentes. El desierto tunecino no tiene nada que envidiar a otros de los paises del Magreb. Aunque no sea tan grande, la mayoría de excursiones se realizan allí.

EL ATLAS
Túnez cuenta con dos cadenas montañosas en su territorio, los Atlas telliano y sahariano, aunque es un país de poca altitud. El punto culminante es Djebel Chaambi, que alcanza los 1.554 m. Entre estas montañas y el mar, encontramos una larga paleta de decorados, entre los cuales existen valles frondosos y mesetas barridas por el viento en la zona del Alto Tell.
LOS CHOTS
El sur del país está bordeado por la región de los chots, que son lagos salados. El árido Chot el Djerid, sin línea de horizonte, es un verdadero mar de sal en toda su extensión. Los espejismos aportan toda su magia al chot. En la carretera que une Kebili a Tozeur, es frecuente entrever oasis que se alejan a medida que nos acercamos, o siluetas que se asemejan a una caravana de beduinos.
EL DESIERTO
Al sur de Tozeur y, sobre todo de Douz, la "puerta del Sáhara", la tierra cede poco a poco espacio a las dunas de arena. ¡Bienvenido a una parte del mayor desierto del mundo! En Túnez, el Sáhara ofrece paisajes particularmente fotogénicos. El erg, o desierto de arena, aparece como colinas, valles, crestas y arrugas a merced del viento. Muy de vez en cuando, algunas palmeras señalan un punto de agua, lugar donde hacer una parada en la época de los nómadas y centro de reunión para los visitantes en la actualidad. Así es Saafrane, cuyas dunas blancas salpicadas de grupos de árboles proporcionan un marco apreciado para las paradas de las caravanas de meharis.Desde Tozeur pueden emprenderse numerosas excursiones a cual más apasionante. Una de las inevitables es hacer la ruta que cubre el trayecto entre Tozeur y Kebili. Una llanura blanca, brillante e infinita, interrumpida sólo por la carretera que se pierde en el horizonte constituye una visión onírica con los cristales de sal formando brillantes reflejos azules, blancos y verdosos. Hasta mediados del siglo XIX este camino era recorrido por las caravanas de esclavos que se dirigían al mercado de Kebili. El lago salado de Chott el-Djerid cubre unos 5.000 km2 y la mayor parte del año está seco, por lo que es posible andar sobre su superficie. Los más osados pueden animarse a utilizar un medio de locomoción mucho más original: velas de windsurf unidas a un curioso cochecito o a una tabla con ruedas en los que volar a 20 kilómetros por hora.
Aquí fue donde el protagonista de la Guerra de las Galaxias, Luke Skywalker, contempló las dos lunas, y excepto por algún tenderete de recuerdos, el paisaje sigue presentando el mismo aspecto irreal y uno parece capaz de repetir el prodigio. Por cierto que el éxito mundial de la película supuso un gran espaldarazo de promoción para esta zona de Túnez y parte de las ganancias obtenidas cuando se estrenó la primera película se destinó a la Fundación Nacional de Ayuda que presta apoyo a las regiones más pobres del país en su lucha contra el desierto.
Otro recorrido habitual es el que lleva a los oasis de montaña de Chebika, Tamerza y Midès, casi en la frontera con Argelia. Estas tres poblaciones, construidas originariamente por los romanos como sistema defensivo contra las tribus bárbaras que habitaban en el Sahara y lugares de paso habitual en la ruta de las caravanas, deben su actual aspecto fantasmal a una catástrofe natural. En 1969, fuertes lluvias torrenciales devastaron muchas de las casas de barro construidas sobre las colinas y sus habitantes se desplazaron a las zonas menos elevadas para construir de nuevo sus viviendas en piedra. Hoy el casco viejo de estas poblaciones tiene un aspecto fascinante y un tanto fantasmal, sus callejones deshabitados sólo se ven alterados por pequeñas alimañas y algún que otro vendedor ambulante.
Suele llegarse hasta aquí en vehículos 4×4, pero haciendo previamente un breve recorrido en el legendario Lézard Rouge (Lagarto Rojo), un tren de vía estrecha inaugurado por el bey de Túnez en 1899 que llevaba a los principales lavaderos de mineral de fosfato. Atraviesa la garganta de Seldja, de 15 kilómetros de largo. Desde sus vagones de principios del siglo XX con asientos de cuero rojo se contempla un paisaje deslumbrante, un camino espectacular abierto a las leyendas.
EL CAÑON DE MIDES
El cañon de Mides, que sirvió de marco para las escenas del desierto en la película "El paciente inglés", presenta sorprendentes capas de roca estratificada talladas por la erosión y el curso impetuoso del río (oued) que serpentea entre las paredes de piedra. Este paisaje mineral de colores ocres y rosas parece arder cada puesta de sol, haciendo aún más marcado el contraste entre la roca desnuda y los pequeños grupos de vegetación, palmeras o acacias.
EL OASIS DE KSAR GHILANE
Antiguo cuartel francés, el fuerte Ghilane está rodeado de un palmeral plantado al inicio de los años 1950. La causa de este manto verde es una fuente de agua que da nombre al fuerte. En la actualidad, Ksar Ghilane es una parada que se agradece después de una jornada en el desierto. Los estanques llenos de agua verde invitan a darse un baño, en el claroscuro recortado por los árboles. Para disfrutar del lugar como es debido, no hay nada como pasar una noche en un campamento, bajo el manto estrellado del cielo del Sáhara.
EL PUEBLO DE CHEBIKA
A una hora de ruta desde Tozeur, Chebika se agarra al borde de roquedos desérticos. Las casas de piedra y adobe han sido abandonadas en favor de construcciones más modernas con perpiaños. El agua, elemento indispensable en cualquier población tunecina, aparece en fuentes y permite la prosperidad de un oasis al pie de las antiguas casas de Chebika. Durante la puesta de sol, el contraste entre la silueta verdosa de las palmeras y las cumbres ocres de alrededor resulta fascinante.El tren, los oasis de montaña y otros lugares de Túnez fueron los decorados elegidos para muchas de las escenas de la película El paciente ingles de Anthony Minghella que consiguió nueve oscars. Aunque otros muchos directores han encontrado en Túnez el escenario ideal para sus historias. Además de la mencionada Guerra de las galaxias y El paciente ingles, por aquí se rodaron En busca del arca perdida, La vida de Brian, Piratas del Caribe, Quo Vadis, Jesús de Nazaret y hasta se logró recrear ambientes japoneses para Madame Butterfly.
En Chebika vale la pena acercarse a su pintoresco manantial con un pequeño palmeral y una cascada alimentada por pequeños arroyos serranos subterráneos. Aquí se cultivan, sorprendentemente, albaricoques, melocotones, granadas, cítricos y plátanos en un terreno totalmente árido. Incluso tabaco a la sombra de las palmeras. Las casas abandonadas y las ruinas de la antigua Tamerza conservan su aspecto misterioso y ofrecen una visión imponente al atardecer. Por la noche se organizan cenas a la luz de miles de velas realmente espectaculares. En Mides la naturaleza y el hombre llevan echando un pulso desde que el tiempo existe. Las casas se encaraman al profundo cañón, que parece inclinarse cada vez un poco más. Gafsa, el oasis más al norte de la región, cuenta con un casco antiguo por el que merodear un rato a través de sus laberínticas calles. En sus singulares piscinas romanas los chavales del pueblo hacen saltos malabares, especialmente si hay turistas contemplándoles.

LOS CASTILLOS DEL DESIERTO
Ciudades fortificadas y verdaderas fortalezas, los ksour son los castillos del desierto tunecino. Jalones del sur del país, realizados en las dunas de arena o cabados en la montaña, estas obras de piedra o de PISÉ, se funden de maravilla con el paisaje que les rodea. Como si la naturaleza y el hombre hicieran de éste nu lugar único.

KSAR HADADA
Al sur de Tatauin, Ksar Hadada aún extiende sus ghorfas, los graneros de una planta para cereales. Las cúpulas redondeadas de los tejados y los contrafuertes con arbotantes que sostienen los muros son típicos de la arquitectura bereber. Se pasa de un nivel a otro mediante escaleras encaladas. No dudes en subir a las terrazas para disfrutar del paisaje circundante.
MEDENIN
La antigua ciudad fortificada de Medenin está junto a la ciudad moderna. Se encuentra situada en alto y se compone de ghorfas o graneros que se ordenan en torno a dos plazas principales. Estos almacenes también pueden servir de morada. A principios de siglo hubo hasta 6.000. Los ghorfas formaban entonces superestructuras que alcanzaban hasta seis plantas. Sus siluetas redondeadas características y sus pequeñas aberturas se asemejan a túneles apilados que toman los colores del desierto.
CHENINI
Chenini, una sorprendente ciudad bereber, se encuentra encaramada a un escollo rocoso, y parece desde lejos estar totalmente integrada en el marco natural en el que se encuentra. A medida que nos acercamos, se distinguen las viviendas que se apiñan unas contra otras ajustándose a las formas abruptas de la montaña. Estas casas, que poseen estrechas aberturas, ofrecen un dédalo de pasajes que desembocan sobre pequeños patios o terrazas desde los cuales hay vistas magníficas.

LOS MONUMENTOS

Sin razón, Túnez no está considerado un destino cultural. Y cuenta con lugares antiguos todavía desconocidos, donde dos, Cartago y Douga, han sido clasificados como Patrimonio Mundial por la Unesco. Datan principalmente de los siglos I y II antes de Cristo, los vestigios conciernen tanto la arquitectura civil como la religiosa. Se encuentran en lugares escogidos con cuidado, al lado del mar o sobre una colina en el interior. Túnez tiene también la mayor colección del mundo de mosaicos, expuestos en gran parte en el Museo Nacional de Bardo.

EL-JEM

El coliseo de El-Jem es un inmenso vestigio del imperio romano que se erigió entre los años 230 y 240 d.C. Se construyó sobre la ciudad de Thysdrus, una de las más prósperas del África romana durante el apogeo del Imperio, y medía más de 30 metros de alto en sus orígenes y podía acoger a más de 20.000 espectadores. Se trata de uno de los últimos anfiteatros romanos construidos y unos de los pocos que han conservado el foso de los leones aún visible en la actualidad.Jose Maria Alfaro Roca, escribio en el blog: "Muchas veces existen pequeños enclaves esparcidos por el mundo que nos proporcionan sorpresas muy agradables. Nadie puede suponer que en el interior de Túnez, a 200 kilómetros de la capital y a escasas horas de los complejos costeros de Monastir o Souse, se encuentra un Anfiteatro capaz de competir con el Coliseo de Roma.
Llegar a este pequeño pueblo no es fácil a menos que se vaya con un grupo que incluya la visita. Esta se suele hacer saliendo desde Souse o Hammamet y no lleva demasiado tiempo por carretera.
En caso de no viajar en grupo, El Djem está bien comunicado por tren y carretera.
Si se quiere vivir algo de aventura, lo mejor es coger un taxi compartido. Estos vehículos, donde caben cinco o seis personas, tienen destinos fijos (escritos solamente en árabe, pero si no se conoce la lengua tan solo se tiene que preguntar a los amables habitantes de la zona, que nos lo indicarán sin problemas) y no salen hasta que están llenos.
El camino por el desierto es realmente inolvidable, siempre y cuando no estemos con los ojos cerrados dada la forma de conducir de los tunecinos.
Este pueblo tiene más historia que presente. De hecho, el asentamiento tenía más habitantes en la época romana que en la actualidad. 15000 hectáreas de olivos, llevados por el Emperador Adriano, la convertían en un de los graneros de Roma. De ahí, la gran importancia que llevó a construir en la localidad un monumento impresionante.
Porque cuando el viajero llega a El Djem, realmente le parece que ha llegado a la nada. Unas pocas casas, bastantes desvencijadas, sin demasiado atractivo y con las calles repletas de niños. Sin embargo, cuando comienza a seguir las calles hacia el centro, poco a poco, va apareciendo a la vista un edificio impresionante.
Hasta que, llegando a una plaza llena de restaurantes y algún que otro camellero a la caza de turistas, se puede contemplar el Coliseo, según dicen, el segundo más grande del mundo tras el romano.
Penetrar en este monumento es hacer un viaje en el tiempo hacia el Imperio Romano. Muy bien conservado, a pesar de las veces que fue atacado y de que los habitantes del pueblo utilizaron algunas de sus piedras para construir sus casas, recorrer sus galerías por donde salían los leones o sentarse en sus asientos pétreos nos retrotrae a la época en la que los gladiadores competían en su arena y en la que con un gesto, el Emperador decidía la vida o la muerte de los que luchaban.
Desde el cielo de un increible color azul como en las postales alumbra el sol. Y no tanto alumbra, como tambien quema. De todas maneras exponemos nuestras caras, brazos, hombros y piernas a los rayos despiadados sin tener miedo.
Claro que solo despues de untarnos de pies a cabeza las cremas protectoras. Con nuestros largos y frios inviernos llevabamos tiempos extranando al solecito.El Djem nos acoge como es debido, o sea con musica.
La orquestra al parecer formada por aficionados del lugar toca bien, por lo menos el sonido fuerte se oye desde muy lejos. Es un grupo formado solamente por hombres. Asombrados por los sonidos originales de los instrumentos locales, esta vez silenciosos "Citroenes" (los claxones no lograban interrumpir la orquesta) en fila entran a la arena.Ahora nos encontramos en el mismo centro de la ciudad.
El anfiteatro de "El Djem" fue construido por los romanos y en tiempos remotos se usaba como arena de lucha de los gladiadores. En sus amplias tribunas se reunian hasta 35 000 espectadores. Los nobles como de costrumbre ocupaban los lugares mas ceracanos a la arena, la plebe los lugares mas alejados y menos comodos. Debajo de la arena habian areas de servicios que se llenaban con animales salvajes.
Desde ahi con ayuda de sencillos elevadores se llevaban a la arena los gladiadores "en marcha a la muerte".Las dimensiones de esta arena son impresionantes. ?

Para que construir un teatro para 35 000 espectadores casi en medio del desierto? Resulto que "El Djem" en la epoca de los romanos era una gran ciudad, donde se cruzaban importantes caminos de las caravanas que viajaban por el desierto.
Asi que no faltaban agradecidos ciudadanos ansiosos del "pan y espectaculo" y deseosos de ver estas sangrientas batallas desde las tribunas.Para distribuir los espectadores por las tribunas evitando tumultos y confusiones los romanos crearon un sutil sistema.
El anfiteatro se dividia en sectores, hacia el conducian 64 entradas. En cada una de ellas en la parte superior, bien visibles se colocaban esculturas de piedras que representaban las cabezas de dioses o animales de tal manera que no se repetian nunca. Para poder entrar al espectaculo habia que comprar el billete, en estos billetes (para los que no sabian leer) se dibujaba la figura que representaba el sector escogido.
Los controladores antiguos nunca le permitirian entrar en un sector equivocado. De esta manera se organizaba la entrada al anfiteatro sin tantos problemas.Puede ser que gracias a la meticulosidad y diligencia de los romanos, el anfiteatro se ha conservado asombrosamente bien. Con agilidad nos subimos rapidamente a las gradas superiores desde las cuales la ciudad se veia como en la palma de la mano.
Subir hasta aqui no es tan dificil, si uno no presta atencion a los carteles en rojo con la palabra "DANGER" (peligro), pero estos solo llaman a mirar con atencion a los lados, para no caerse en algunos de los pasos de escalera, o mejor dicho "hoyos de escalera".
De todas maneras valio la pena subir hasta aqui la pesada camara, ya que desde arriba se ve un fascinante paisaje de la arena llena de Citroenes y de la adormecida ciudad banada por los rayos del sol.
En el dia de hoy las tribunas del anfiteatro estan muy bien restauradas y en el periodicamente se realizan conciertos y festivales.
La acustica creada por los antiguos romanos es tan perfecta que permite oir el sonido de una moneda caida en la escena aun en las gradas mas alejadas.... increíble... acercaros y lo comprobareis."www.tunez2.blogspot.com



CARTAGO
En Cartago, los vestigios del período púnico incluyen el Tophet, el lugar de culto púnico más antiguo, instalado en un gran jardín, y los antiguos puertos de guerra y de comercio. Los vestigios del período romano incluyen las termas de Antonin e imponentes ruinas que dan una idea de cómo eran los lugares antes de su destrucción. El museo Nacional de la ciudad muestra importantes piezas de este período: cerámicas, lámparas de aceite, joyas, objetos funerarios.
TUBURBO MAJUS
Tuburbo Majus es uno de los mayores emplazamientos romanos de Túnez. Se fundó en el siglo V a. C. y fue colonizado por los fenicios. Posteriormente sufrió varias invasiones, entre las que destaca la de los vándalos. Las ruinas del Capitolio, el más importante de África, con su podio, el santuario de los ídolos y el foro, la palestra de Petronii con su famoso mosaico de los púgiles obesos, y las termas de verano con sus diferentes piscinas son también lugares por descubrir.
DUGA
Situada en el interior, esta ciudad también ha sido declarada como patrimonio de la humanidad por la Unesco. La mayoría de sus vestigios datan del III siglo d.C. En el paisaje de esta ciudad muy bien conservada destacan sus calles pavimentadas que aún muestran las huellas de las ruedas de los carros, además de las casas decoradas con mosaicos y las termas. Imprescindible visitar: el teatro que domina la ciudad antigua y el campo de los alrededores, así como el mausoleo líbico-púnico, que se inspira en el famoso mausoleo de Halicarnaso.
BULLA REGIA
Opulenta ciudad que data del siglo II d. C.; Bulla Regia ha conservado casas construidas sobre un plano original. Éstas poseen en efecto un nivel subterráneo en el que las habitaciones y el patio central reproducen el nivel de la planta baja. Durante el invierno se vivía arriba y, durante el verano, abajo, que resultaba un espacio fresco como una cueva y recibía la luz del patio complementario. Estas casas reflejan también la opulencia de sus propietarios, con suelos decorados con ricos mosaicos. Los motivos de éstos han dado sobrenombres a las más hermosas de estas moradas. No hay que perderse, entre otras, la Casa de la Caza, la Casa de la Pesca y la Casa de Anfitrito.
CHEMTU
Adosada a una cantera de mármol, la pequeña ciudad de Chemtu conoció una prosperidad notable durante el Imperio Romano. De la colina que la guarda, se extraía efectivamente mármol, que se decía que era sagrado en virtud de los colores rosa, amarillo y verde que contiene. Los ciudadanos más ricos de Italia no dudaban en hacerse enviar columnas de mármol de Chemtu para adornar sus villas. La ciudad se enriqueció hasta el siglo V d.C., época en la que fue devastada por los vándalos. No pusieron sin embargo sus manos sobre el famoso tesoro, una jarrón de arcilla que contenía no menos de ¡1648 monedas de oro! Este tesoro se expone en el museo contiguo al antiguo emplazamiento.

LAS ACTIVIDADES DE OCIO

Paseos a las puertas del desierto, inmersiones, deportes náuticos, talasoterapia y golf son algunas de las actividades que se pueden hacer en esta destinación. Para practicar en todas las destinaciones turísticas, de norte a sur del país.

LOS CAMPOS DE GOLF

Con la apertura de un nuevo campo en Tozeur (inaugurado en noviembre de 2006), el número de greens tunecinos se eleva a nueve. El más técnico es el de Tabarka (en la costa norte); el más cercano al aeropuerto se encuentra en Yerba. El campo de diez hoyos de Tozeur es el que se sitúa más al sur (se aconseja ir en invierno mejor que en verano, ya que hace mucho calor junto al Sáhara). En lo que se refiere a los campos de la estación de Hamamet (Yasmin y Citrus), permiten variar las condiciones de juego con un mínimo de tiempo en los cambios.
LOS CENTROS DE TALASOTERAPIA
Actualmente existen treinta y cinco, que proporcionan cuidados y un entorno de calidad pero por un precio más barato que en los países europeos. En ciertas fechas, uno se puede permitir el lujo del transporte, alojamiento y cura en un hotel de 5 estrellas según las normas locales por un precio mucho más reducido que en Europa. Los lugares con mayor prestigio se encuentran en Yerba. También hay que tener en cuenta: los hoteles con talasoterapia de la cadena Hasdrubal, presentes entre otros lugares en Port El Kantaui y Hamamet. Para diferenciar un complejo talasoterápico de un balneario, conviene saber que la talasoterapia utiliza agua de mar "fresca" bombeada mar adentro; mientras que los balnearios reconstituyen un medio marino añadiendo sales y algas en polvo al agua dulce.

LAS TRADICIONES

Muchas tradiciones se pueden conocer a través de la arquitectura de las casas tunecinas. Son puertas de madera con clavos, verjas de hierro forjado o terrazas decoradas con mosaicos.

LAS PUERTAS DE MADERA CON REMACHES
Las puertas de madera con remaches son omnipresentes en las calles de Sidi Bu Said, aunque también en la medina de Hamamet, y tradicionalmente son azules. También es posible encontrar algunas blancas o amarillas. Los clavos se colocan de manera que forman motivos geométricos o florales estilizados. En lo que se refiere a las puertas, se trata de hojas bajo una bóveda redondeada que en ocasiones se sostiene con un postigo.
LAS REJAS DE HIERRO FORJADO
Las rejas de hierro forjado también son tradicionalmente azules, y aderezan las ventanas y los respiraderos de cocinas y cuartos de baño. Sus tramas metálicas rompen la sobriedad de las fachadas encaladas. Las rejas de hierro forjado se utilizan para embellecer las casas y para preservar la intimidad de sus habitantes; recuerdan a las celosías de la tradición arábigo-andaluza; estos paneles de madera tallada permitían que las mujeres miraran a la calle sin ser vistas.
LOS TECHOS EN TERRAZA
Cuando son planos, los techos de las casa tunecinas se convierten en una habitación más de la casa. Se disponen como terrazas y ofrecen vistas soberbias a la medina de Túnez o al Mediterráneo en Hamamet. Para tener acceso a estos paisajes privados, un consejo: pregunta en las tiendas si puedes echar un vistazo a la terraza. Después de haber subido dos o tres plantas, saldrás a un espacio con bancos y, en ocasiones, realzado con arcos o con escaleras decoradas con azulejos. Se trata de auténticas maravillas para admirar, preferiblemente, durante la puesta de sol.

ARTE Y CULTURA

Establecida desde la antigüedad, concierne el trabajo de la piedra, de la lana, del hierro, de la arcilla y del vaso. El "savoir-faire" se transmite generación tras generación o en cursos en los centros de artesanos, estos orfebres de la materia bruta no dejaran de sorprendernos.

LA CERÁMICA BEREBER

La cerámica bereber se elabora a mano sin torno desde inicios de la era cristiana, y es el fruto de un saber hacer notable. Las piezas (platos, jarrones, soperas, figurillas de animales) se modelan mediante una pasta de arcilla y, a continuación, se secan al aire libre antes de meterlas en el horno. Una vez termina la cocción, los objetos se decoran mediante dibujos geométricos con tintes marrón y negro que recuerdan a los colores de la tierra tunecina.
EL VIDRIO SOPLADO
El arte del vidrio soplado es herencia de los cartagineses, y ha adquirido su carácter de arte noble uniéndose al hierro forjado. En el fondo de pequeños talleres que pueden esconderse en garajes, los sopladores de vidrio manejan la pasta fundida con una destreza sorprendente: en algunos minutos, estiran, giran e inflan esta verdadera bola de fuego para hacer que encaje en un armazón de hierro forjado. De este modo se crean apliques y lámparas de paredes translúcidas con reflejos que cambian de color después de someterlas a un pulido minucioso.
LAS ALFOMBRAS
Las famosas alfombras de lana realizadas a mano punto por punto constituyen una de las piezas de artesanía más codiciadas. En Kairuán, donde los talleres anexos a las tiendas son muy numerosos, es posible ver trabajar a las mujeres. Ellas realizan los motivos de memoria, alternando los puntos de color diferente a lo largo de una trama de algodón. De este modo, una operaria produce numerosas alfombras a lo largo de toda su vida, pero sólo de dos o tres modelos diferentes. En lo que se refiere a compras, un distintivo de la oficina nacional de Artesanía atestigua la calidad de la pieza elaborada (de 1ª ó 2ª clase).
LOS MOSAICOS
Los paneles de mosaicos, que estaban muy de moda hace 2.000 años, han sido actualizados al gusto actual por parte de los amantes de la decoración de estilo antiguo. Para realizar estas composiciones de mármol fragmentado, no hacen falta menos de 150.000 teselas (o trozos de piedra) por metro cuadrado. En primer lugar, estos fragmentos se ensamblan y, a continuación, se pegan. Una vez se seca la capa, se da la vuelta al conjunto y el mosaico aparece por su cara opuesta, de manera similar a un pastel recién sacado del molde.FAUNA Y FLORA
El país cuenta con numerosos parques naturales donde es posible observar la fauna local. Los amantes del desierto encontrarán una variedad de animales apreciable desde Tozeur: zorros del Sahara, lagartos, roedores, serpientes, escorpiones, dromedarios. La flora es muy variada en función de la región. Verde en el norte, comprende praderas, campos de habas y plantaciones de olivos. En el surse rerifica, para limitarse a cactus, palmeras y algunos arbustos espinosos a las puertas del desierto.
LA FAUNA TERRESTRE
En el Parque Nacional de Bu Hedma es posible observar aún dos especies de antílopes: el addax y el orix. También se verán avestruces y jabalís salvajes, mangostas, puercos espines... En el desierto aún es posible, aunque no frecuente, divisar fenecs.
LOS PÁJAROS Y EL PARQUE NACIONAL DE ICHKEUL
Más de doscientas especies de pájaros, águilas y halcones, en primavera y en otoño, por ejemplo, se posan en Túnez durante sus migraciones. Flamencos rosas, gaviotas y zancudas se reúnen en las marismas del golfo de Gabes. El Parque Nacional de Ichkeul, al suroeste de Bizerta, es un importante centro ornitológico, sobre todo durante el invierno, cuando las aguas del lago y las mareas se convierten en el punto de encuentro de más de 200.000 pájaros llegados de toda Europa.
LA FLORA
Las chumberas están presentes en todo el país. En el norte, la flora natural tunecina incluye especies como los alcornoques, los eucaliptos y los cedros. En la región de Sahel dominan los naranjos y los olivos. En el sur se observan con más frecuencia palmeras datileras de los oasis, aunque también se encuentran cactus y cardos.
LAS ESSENCIAS DEL CABO BON
Alejado de los grandes ejes turísticos del país, la península del cabo Bon recibe regularmente la visita de los grandes nombres de la perfumería que llegan para aprovisionarse de flores de naranjo amargo. De las flores destiladas se extrae el extracto de neroli que se encuentra en la composición de perfumes de gama alta, en especial Guerlain. El naranjo amargo pertenece a la familia de los cítricos; en primavera se cubre de flores blancas que se recolectan a razón de 1.000 toneladas por año, de las que se extraen sólo 1.000 litros de neroli. Esto explica su rareza y justifica su elevado coste en perfumería.

Festivos
 
Uno de enero
Año nuevo.
20 de enero de 2007
Día de la Hégira. Año nuevo musulmán.
Febrero
Festival de la aceituna en la región de Susa.
20 de marzo
Día de la Independencia (fiesta nacional).
21 de marzo
Día de la juventud.
Abril
Festival de las naranjas de Nabeul.
9 de abril
Día de los Mártires.
1 de Mayo
Día del Trabajo.
De junio a agosto
Festival internacional de Cartago (danza, música, teatro).
Julio
Festival de jazz de Tabarka.
25 de julio
Fiesta de la República.
5 de agosto
Fiesta del mar. Competiciones náuticas, música, danza y picnics en las playas.
13 de agosto
Día de la Mujer.
15 de octubre
Día de la Evacuación.
13 de septiembre de 2007.
Inicio del Ramadán.
13 de septiembre 2007.
Aid el-Fitr (fiesta de celebración del fin del Ramadán.).
7 de noviembre
Aniversario de la toma de poder Ben Ali. Conmemoración del Cambio.
Noviembre
Festival del Sáhara en Douz con carreras de galgos, combates de dromedarios, lecturas de poesía y cantos.
20 de diciembre de 2007
Aid el-Kébir. Conmemoración del Sacrificio de Abraham.

Costumbres
 
El regateo forma parte evidentemente de las costumbres del país. Incluso si no te gusta negociar, los tunecinos no te dejarán mucha elección: los precios nunca se muestran y, en general, se deciden frente al cliente.
Los hombre llevan con frecuencia un jazmín en la oreja: a la derecha para los casados y a la izquierda para los solteros. Esta tradición, asumida por los turistas, resulta realmente ridícula a los ojos de los locales.
Cuando te inviten a una casa particular en Túnez, procura descalzarte antes de sentarte en el suelo sobre la alfombra. No rechaces los tés con hierbabuena que te ofrecerán de forma sucesiva; será algo mal visto.

Como llegar

A Túnez se puede llegar de dos formas, o bien en ferry desde Italia, en crucero desde diversos puntos, en barco o en avión. Es un país sin grandes infraestructuras de comunicación, pero moverse en Túnez o llegar a este país no es complicado.

Por aire
La compañía aérea de bandera vuela directo y con tarifa competitiva algunos días de la semana. Más frecuencia tienen algunas compañías con tarifas también competitivas pero con diversas escalas: Air Europa vuela desde Madrid y Barcelona, a menudo en combinación desde ambas ciudades, Air Madrid, vía Roma, Alitalia vía Milán y Air France vía Roma.Los aeropuertos que reciben vuelos internacionales son los de Túnez, Cartago, Tabarka, Djerba y Monastir. Es difícil conseguir chárter sin paquete turístico y no es mala idea contratar algunos de los más baratos, y sobre todo en temporada baja, aprovechando los traslados, algunas noches, normalmente las de entrada y salida, y recorriendo por libre el país el resto de días.

Por mar
Existen varios ferries que atraviesan el Mediterráneo con destino a Túnez desde Marsella, Génova, Nápoles, Palermo y Sicilia. No obstante hay que resaltar que esta opción es cara y los trámites aduaneros son pesados y tediosos.Si quiere ir con su propio vehículo podrá hacerlo cogiendo el trasbordador desde Italia o Francia. Por otro lado, Monastir, Port el-Kantaoui, Sidi Bou Saïd, Tabarka y Zarzis poseen estupendos puertos deportivos.
Una vez visto que para llegar a Túnez sólo se puede hacer mediante barco o avión, para moverse por el interior del país tiene dos opciones, por carretera y en tren, si bien la red de carreteras es algo limitada y la de tren tiene trayectos sólo entre las principales ciudades del país.
Le aconsejamos que si tiene previsto desplazarse en vehículo por el país, se informe bien sobre como llegar a las ciudades y pueblos en el interior de Túnez.


Como meverse

 
Alquilar un coche en Túnez te costará alrededor de 400 euros por semana con quilometraje ilimitado. Es preferible contratar un seguro. El litro de gasolina tiene un precio aproximado de 1 euro el litro. Comprueba el estado del coche antes de la salida. Los negocios de alquiler de vehículos son numerosos, incluso en las ciudades pequeñas. El carné de conducir español es suficiente para conducir en Túnez. Las carreteras del norte están asfaltadas; las del sur, no. Cuidado, el cláxon en Túnez hace las veces de intermitente. Las multas se pagan directamente a la policía.
La red de trenes cuenta con más de 2.000 km de vías férreas. Merece la pena realizar un trayecto en ferrocarril, en especial entre Túnez capital y Gabes (tres horas). Ambiente garantizado en 2ª y 3ª clase. La red de autobuses enlaza todas las ciudades. Se trata del medio de transporte más barato y más práctico.
Los taxis colectivos o alquilados se toman entre seis personas. Es bastante incómodo, pero también es barato (Se organiza entre varias personas, se regatea un poco el precio y, una vez lleno, el taxi iniciará el trayecto, pero no antes).
Hay líneas aéreas interiores que enlazan las principales ciudades, aunque los precios son elevados y se recomienda reservar con bastante antelación.

GASTRONOMIA
 
La cocina tunecina es variada y rica en especias; es mejor estar prevenidos a la hora de comer cuando hace un calor asfixiante en el exterior. Las ensaladas son perfectas para un almuerzo, en especial la mechuia (compuesta de tomates, cebollas, pimientos asados y condimentados con aceite de oliva y zumo de limón). Para la cena, no nos perderemos el tradicional tayín (ragú de cordero preparado de maneras distintas) o del cuscús. Los habitantes de Yerba son verdaderos especialistas en este último plato. También existe un cuscús azucarado con dátiles, uvas y almendras que se sirve como postre. El brick se come a cualquier hora; es una crep hojaldrada rellena de anchoas, carne seca de cordero o pollo.
Los dulces del país son suculentos: lukums, bricks con miel, áçida (pastel de sémola y aceite) con miel o nata y bolas de pistacho. En Túnez, no hay día que pase sin beber un té con hierbabuena. Es la bebida nacional; se sirve muy caliente y muy azucarada.No se puede abandonar el sur de Túnez sin haber disfrutado la hospitalidad y la originalidad de una cena beduina. Aunque muchas de ellas tienen un cierto tufillo turístico, vale la pena cumplir el rito. Uno de los ingredientes imprescindibles es la harissa, una pasta tradicional bereber de guindilla, ajo, tomate concentrado y aceite de oliva, que está presente en todos los platos. Dicen que abre el apetito y que refuerza y desinfecta el organismo, incluido el aparato respiratorio. Se sirve a veces con pequeños pedazos de atún y aceitunas.
El plato tradicional en el desierto es el cordero asado en un cántaro de barro a la manera del sur, que se acompaña con ensaladas de tomate, cebolla, pepino, pimiento y ajo y, naturalmente, con el delicioso jobz el mella, pan cocido bajo la arena del desierto. Además puede haber mirmiz -un picante guiso de cordero con judías blancas–y el kabkabu -otro guiso, con pescado, alcaparras, aceitunas, tomate y cebolla-. Por supuesto de postre, dátiles y para rematar la comida, nada como saborear sin prisas un narguile o pipa de agua con tabaco de distintos sabores.

COMPRAS


En Túnez hay mucho donde escoger. Basta ver el increíble muestrario de los tenderetes situados en los zocos. Las alfombras (zerbias) se fabrican siguiendo un arte ancestral. La oferta es amplia: kilim, mergum (alfombra de pelo corto), tapices Hamma (originarios de Gabes). El oro es menos caro que en otros países, pero conviene buscar la marca de contraste en medallas, brazaletes y cadenas. En Yerba, los precios son más interesantes, pero en Túnez capital hay más variedad para elegir. En un viaje a Túnez no puede faltar comprar una bonita pieza de cerámica pintada o unas babuchas, un bolso, un cinturón de cuero o una bandeja de cobre cincelado. Las jaulas para pájaros, que dan testimonio del gusto de los tunecinos por los animales, también son magníficas. Los horarios de los comercios varían mucho. Los comercios más turísticos están abiertos desde el alba hasta la puesta de sol, si bien las tiendas de los zocos cierran a la hora de la siesta (de 12:00 a 14:00). Cierran todos en domingo, incluso los viernes en ciertos casos.

IMPUESTOS Y PROPINAS
 
Los porcentajes de impuestos nacionales son los siguientes: 18 % sobre los artículos y servicios normales, 29 % sobre los artículos de lujo y 6 % sobre los artículos de primera necesidad (alimentos). Dichos porcentajes están incluidos, por lo general, en los precios anunciados. Sin embargo, no se incluyen las propinas, y es costumbre dejar en monedas el equivalente al 10% de la cuenta.

Sugerencias
 
En Túnez, las jóvenes suelen evitar pasearse con ropas demasiado cortas o demasiado escotadas. Puede ser causa de recibir silbidos, incluso verse rodeada por buen número de tunecinos llenos de sonrisas o de chocar con las costumbres de los habitantes muy practicantes...
No nos olvidaremos de quedarnos como nuevos después de ir a un hammam de verdad.
Quienes tengan el sueño ligero no deberían elegir un hotel cercano a una mezquita: el muecín se despierta al alba con fuerzas...

Alojamiento

Guia de hoteles en Tunez de Easy viajar (87)


Recomendaciones

DROGAS :La normativa tunecina sobre estupefacientes es muy severa y se aplica con rigor sin distinción entre drogas duras y blandas.
     Se castiga con penas de 1 a 5 años de prisión y una multa de mil a tres mil dinares el consumo o la tenencia para el consumo personal de plantas o sustancias estupefacientes. Se castiga igualmente la tentativa.
     El castigo será de 6 a 10 años para quien compre o distribuya estupefacientes.
     Se castiga con 10 a 20 años de prisión a quien realiza contrabando, importe o exporte estupefacientes con intención de traficar.
     Por último se castiga con penas de 20 años de prisión a cadena perpetua a quien constituya una banda para quebrantar la ley sobre estupefacientes en Túnez.
     El extranjero que sea condenado a una pena por infracción de la legislación sobre estupefacientes será expulsado del país después de purgar la pena y se le prohibirá regresar al mismo.
Las habituales para viajes al extranjero : seguro médico o asistencia en viaje.

Otro video de Tunez

Direcciones utiles

  Embajada
 Avda. Alfonso XIII, 64-66-68
- 28016 Madrid
Tel.: 91.447.35.08  /  12
Fax : 91.593.84.16

EMBAJADA EN TÚNEZ (71)
   Cancillería: 24, Av. Dr. Ernest Conseil, Cité Jardin.
      Teléfonos: 78 22 17, 78 77 96, 79 46 58, 79 29 90. y 79 46 28.
      Fax: 79 20 59, 78 62 67 y 80 19 75.
      Web: www.mae.es/embajadas/tunez/es/home
      E-mail: emb.tunez@maec.es
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      Fax: 79 20 59.
   Agregaduría de Defensa: 10, Rue Ibn El Khatib. 1004. El Menzah. Tunis.
      Teléfono: 71 232 166.
      Fax: 71 232 301.
      E-mail: agredtun@gnet.tn
   Oficina Comercial: 130, Av. Jugurtha.- Túnez 1082.
      Teléfonos: 78 03 39 y 78 81 03.
      Fax: 78 76 02
      E-mail: tunez@mcx.es
   Oficina Técnica de Cooperación AECI: 1, rue Khadija Bent Khoueyled, El Menzah 6 Tunis 1004.
      Teléfonos: 23 09 04 y 23 24 23.
      Fax: 75 43 84.
      E-mail: otc.tunis@planet.tn
   Instituto Cervantes: 120, Av. de la Liberté. 1002 Tunis-Belvédère.
      Teléfonos: 287 030 y 788 847.
      Fax: 793 825
Embajador, D. Juan Manuel Cabrera Hernández


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